Durante décadas, diversificar el riesgo significó repartir inversiones entre países, monedas y activos. Wamani añade otra capa: diversificar el lugar desde el que vivir. En 32.000 hectáreas de Mendoza, seis empresarios tecnológicos están construyendo un sistema privado de respaldo pensado para funcionar en tiempos normales y reducir dependencias si llega una gran crisis internacional.
Martín Varsavsky controla el 50% del proyecto. Cinco socios poseen la otra mitad. Entre ellos figuran Alec Oxenford, cofundador de OLX y embajador argentino en Estados Unidos, y Dan Lubetzky, fundador de Kind.
La escala ha dado lugar al apodo de «arca de multimillonarios», pero la etiqueta no es exacta para todos. Lubetzky sí es multimillonario. El Financial Times estima el patrimonio de Varsavsky en unos 700 millones de dólares. El dato relevante es la enorme capacidad financiera del grupo, no atribuir a cada miembro una categoría patrimonial que no está documentada.
Wamani también permite ver cómo cambia la idea de infraestructura. En los últimos dos años se han construido pequeñas casas, domos geodésicos y una pista de aterrizaje. Hay paneles solares y Starlink. Los planes incluyen ganado y posiblemente cultivos si el grupo amplía la superficie.
A esas capas físicas se suma una nueva: inteligencia artificial local. Los propietarios estudian guardar grandes modelos de lenguaje en ordenadores alimentados por energía solar. Si los servidores globales fallaran, esos equipos podrían mantener funciones de consulta y procesamiento sobre datos guardados previamente. No sería un internet alternativo completo, sino una reserva digital capaz de funcionar sin la nube.
El gasto comunicado hasta ahora es de casi 10 millones de dólares, según Varsavsky. La versión viral que habla de más de 10 millones adelanta una cifra que la fuente no da. La construcción continúa y el coste final todavía no está cerrado.
La ubicación es parte central de la tesis. Varsavsky compró la propiedad después de la elección de Javier Milei y ha defendido que Argentina puede beneficiarse de estar lejos de varios de los principales focos de tensión militar mundial. Llegó a proponer una «visa de la tranquilidad» para extranjeros adinerados que quieran mantener una opción de entrada al país durante una guerra de gran escala. El Gobierno de Milei desarrolla por separado un programa de ciudadanía por inversión.
La transformación no se limita a convertir una finca en refugio. También se intenta convertir el refugio en negocio. La web oficial de Wamani ofrece alojamiento, comida, excursiones, equitación, bicicleta de montaña, traslados y coordinación de vuelos privados. Se puede consultar disponibilidad públicamente. El Financial Times señala que los propietarios han considerado Airbnb.
Eso desmiente la idea de que solo se accede por amistad. La zona privada sigue siendo propiedad de sus socios, pero la vertiente turística está abierta a clientes. Esta combinación permite utilizar y mantener la infraestructura cuando no hay emergencia.
El proyecto conserva riesgos importantes. Mendoza es árida. Hay agua en fuentes y cursos del terreno, pero la escasez puede agravarse. Los vientos andinos son intensos. Una red local de energía o datos también necesita mantenimiento, repuestos y personal. La autosuficiencia absoluta es más un horizonte que un estado alcanzado.
Aun así, Wamani señala un cambio. Algunas grandes fortunas están dejando de tratar las crisis sistémicas como un problema exclusivamente financiero. La respuesta pasa a ser territorial y operativa: poseer alternativas para energía, movilidad, alimentos y conocimiento. Argentina, por su geografía, intenta entrar en esa conversación como lugar de refugio. El siguiente paso dependerá de si esa idea queda en un nicho para ultrarricos o se convierte en una nueva industria de seguridad, residencia e inversión.