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El Gobierno instala una barrera de contención en Ceuta mientras la cifra de cadáveres recuperados asciende a 67

El Gobierno ha comenzado a instalar una barrera de contención en el espigón del Tarajal y mantiene las devoluciones tras la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos, que ha elevado a 67 los cadáveres recuperados en Ceuta y ha reabierto el debate sobre la gestión de la frontera sur.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

El Gobierno ha comenzado a instalar una barrera de contención en el espigón del Tarajal de Ceuta mientras las fuerzas de seguridad prosiguen con la búsqueda de cuerpos, después de que la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos elevara a 67 los cadáveres recuperados en la costa y reabriera el debate sobre la gestión de la frontera sur.

La situación en la ciudad autónoma sigue siendo muy delicada después de la llegada masiva de miles de personas en los últimos días, un flujo que ha desbordado la capacidad de respuesta local y ha reabierto las dudas sobre la eficacia de los mecanismos de devolución. España y Marruecos trabajan para acelerar el retorno de quienes han entrado de forma irregular, aunque la experiencia de episodios similares y las estimaciones de fuentes policiales apuntan a que muchos de ellos podrían permanecer finalmente en territorio español.

La Delegación del Gobierno en Ceuta ha asegurado que la entrada de personas desde Marruecos «se ha detenido en su totalidad» y que la madrugada del viernes al sábado transcurrió «con normalidad», sin incidentes destacables. Aun así, el Ministerio del Interior mantiene activado el dispositivo de seguridad en la ciudad autónoma y continúa coordinando las devoluciones de las personas que cruzaron la frontera de forma irregular.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado calculan que alrededor de 69.500 inmigrantes han salido de Ceuta hacia Marruecos en las últimas 30 horas, una cifra que podría incluir a personas que habían llegado a la ciudad autónoma en jornadas anteriores. La Guardia Civil continúa realizando labores de localización de cuerpos en el entorno del espigón fronterizo del Tarajal, donde se ha hallado la práctica totalidad de los cuerpos en el mar.

El dispositivo desplegado en la zona incluye una barrera neumática de 500 metros de longitud, con una altura de entre 30 y 70 centímetros en superficie y una parte sumergida de hasta un metro. La estructura se combina con una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada, y un canal intermedio permitirá a las embarcaciones de la Guardia Civil garantizar en todo momento la protección de la instalación. Los trabajos de colocación comenzaron a primera hora de la mañana en el espigón del Tarajal, según informó el Gobierno.

La crisis también ha tenido una inmediata repercusión política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha citado la situación en Ceuta como ejemplo del futuro que, a su juicio, espera a Estados Unidos si el Partido Demócrata gana las elecciones presidenciales de 2028. «Parece la invasión de un país por cientos de miles de personas. Y exactamente lo mismo va a ocurrirnos a nosotros si los republicanos no son elegidos», ha advertido el mandatario.

En el ámbito europeo, el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha expresado su respaldo a España y ha descartado su exclusión del espacio Schengen, aunque ha criticado la postura «laxa» de algunos gobiernos de la Unión Europea en materia de inmigración. El Ejecutivo español, por su parte, insiste en que ninguna de las personas que cruzaron irregularmente a Ceuta ha salido de la ciudad hacia la Península ni habría podido hacerlo, gracias a un doble filtro que, según Moncloa, deja «plenamente garantizada» la integridad del espacio Schengen.

La presión migratoria también se ha dejado sentir en Melilla, donde la tranquilidad volvió a la valla fronteriza tras una segunda noche consecutiva de intentos de entrada en distintos puntos del perímetro. Las entradas irregulares no han sido cuantificadas oficialmente, pero provocaron un gran trasiego de patrullas y el uso de material antidisturbios para contenerlos.

En el plano social, la Diócesis de Cádiz y Ceuta ha manifestado su «profunda preocupación» por la situación que vive la ciudad autónoma y ha anunciado que destinará las colectas de misa de este fin de semana a atender a los inmigrantes que han llegado de forma irregular desde Marruecos. La medida se suma a la respuesta de las administraciones y pone de relieve la dimensión humanitaria de una crisis que ha vuelto a colocar en el centro del debate la eficacia de los mecanismos de devolución y la presión migratoria en las fronteras del sur de Europa.

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