La temporada de descuentos se ha adelantado y las editoras de moda y belleza ya están aprovechando los Amazon Big Deal Days para anticipar sus compras de Black Friday. La selección incluye productos de belleza y moda con precios reducidos, desde bolsos de diseñador hasta sneakers de tendencia, en una estrategia que busca captar a los consumidores antes de las rebajas de final de año.
Entre los artículos destacados figuran piezas virales como el bolso de ante de Kendall Jenner y las zapatillas de ballet de Bella Hadid, ambos por menos de 150 euros. Estas referencias, que circulan en redes sociales y en las pasarelas, se han convertido en objetos de deseo que las firmas y las plataformas de comercio electrónico colocan en el centro de sus campañas promocionales. La combinación de celebridades, tendencias y precios accesibles define el nuevo consumo de moda rápida de lujo.
El fenómeno no es aislado. La industria de la moda vive un momento de reconfiguración en el que las marcas buscan nuevos modelos de negocio. Marc Jacobs, por ejemplo, inicia una nueva etapa tras su salida de LVMH, ahora bajo el control de WHP Global y G-III Apparel Group. El consejero delegado de G-III, Morris Goldfarb, se ha comprometido a mantener los desfiles y la sede de Spring Street, con el objetivo de elevar el negocio de bolsos a 1.000 millones de dólares. Aunque algunas tiendas de precio completo podrían cerrar, Jacobs, que tiene unos dos años de contrato, espera que la alianza se base en el respeto mutuo y revivir una línea de prêt-à-porter de precio más bajo.
En paralelo, el mercado de la moda no oficial está en auge. Prendas no licenciadas de Harry Styles y los Knicks se venden en las calles de Nueva York, donde los vendedores ambulantes ofrecen precios muy inferiores a los artículos oficiales, que pueden costar entre 50 y 85 dólares. Los altos costes de licencia y los diseños oficiales poco atractivos han abierto la puerta a las imitaciones. Los fans a menudo compran ambos: un recuerdo oficial en un pop-up o concierto y una versión más barata y creativa al salir.
La belleza también afronta desafíos legales. La filial estadounidense de L'Oréal ha contratado a los asesores de reestructuración Weil Gotshal & Manges y Ducera Partners para explorar cómo gestionar las crecientes responsabilidades legales en Estados Unidos relacionadas con el talco y otros ingredientes químicos presentes en algunos de sus productos. Una de las opciones en estudio sería trasladar los pasivos a una entidad separada y venderla a un inversor externo, lo que permitiría a la compañía transferir la responsabilidad de las reclamaciones a un nuevo propietario.
Mientras tanto, la tecnología y la privacidad marcan otro frente. El gobierno de Noruega planea introducir una prohibición temporal de las gafas inteligentes con cámara en espacios públicos como parques, playas, museos, escuelas y gimnasios, aunque su uso privado seguiría permitido. El gobierno minoritario laborista necesita el apoyo de otros partidos para aprobar la ley y ha encargado a un grupo de expertos la redacción de normas permanentes. «Me preocupa que se esté introduciendo una tecnología nueva y poderosa con la que la gente corre el riesgo de ser fotografiada, filmada o grabada sin saberlo», declaró el ministro de Digitalización y Gobernanza Pública, Torgeir Micaelsen.
En el ámbito de la moda sostenible, la firma sueca Swedish Stockings refuerza su expansión en Estados Unidos con su primer pop-up en Nueva York, que abre del 7 al 18 de octubre. Allí presentará en primicia dos nuevas versiones de sus medias Roxana Tiger, de 65 dólares, codiseñadas con Leandra Medine Cohen. La empresa, de capital privado, asegura que sus ingresos directos al consumidor en Estados Unidos crecieron un 37% entre enero y septiembre, y planea más colaboraciones de diseñadores a principios del próximo año.