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Stephen Libby: «Mi misión es revivir el mono, es práctico y elegante»

El concursante de «The Traitors» Stephen Libby asegura que el mono ha vuelto para quedarse gracias a figuras como Harry Styles y Benson Boone, y defiende su practicidad y estilo frente a las críticas.

Stephen Libby, conocido por su participación en el reality «The Traitors», ha convertido el mono en su seña de identidad. Desde que el programa se emitió, asegura que ha tenido que vestir esta prenda en cada aparición pública, a pesar de que solo la lució en dos ocasiones durante el concurso. «Ese es el poder del mono, supongo», afirma el estilista y personalidad televisiva, que ahora se ha propuesto una misión: devolverle el lugar que merece en el armario contemporáneo.

Libby recuerda que los años setenta fueron una época dorada para esta prenda de una pieza, y celebra su regreso gracias a nombres como Harry Styles o Benson Boone. «Estoy contento de que hayan vuelto», declara, y añade que él mismo se ha convertido en uno de sus principales embajadores. Sin embargo, no todos los espectadores recibieron sus looks con entusiasmo. «Recibí mensajes que decían: ¿qué demonios lleva puesto?», confiesa, aunque también hubo muchos que aplaudieron su apuesta. Los memes, dice, fueron «fenomenales»; su favorito, uno que colocaba su cabeza sobre el cuerpo de John Travolta en una escena de «Fiebre del sábado noche».

El revuelo generado en redes sociales no ha hecho sino reforzar su convicción. Para Libby, el mono es mucho más que una prenda de tendencia: es una opción práctica que resuelve el dilema de qué ponerse sin renunciar al estilo. «Son prácticos y elegantes», insiste, y defiende que su versatilidad los convierte en una elección inteligente tanto para el día a día como para ocasiones especiales. Su defensa del mono llega en un momento en que la moda masculina explora territorios más arriesgados y fluidos, y en el que las celebridades ejercen una influencia decisiva sobre los hábitos de consumo.

La historia de Libby con el mono comenzó casi por casualidad. Cuando hacía las maletas para participar en «The Traitors», ni siquiera estaba seguro de incluirlos en su equipaje. La decisión final, tomada sobre la marcha, terminó por definir su imagen pública y le abrió una nueva etapa profesional. Ahora, cada aparición suya se convierte en una declaración de intenciones, y el mono, antes relegado a un segundo plano, vuelve a ocupar titulares y portadas.

El fenómeno no es exclusivo del Reino Unido. La prenda, que vivió su esplendor en la década de los setenta de la mano de iconos como Elvis Presley o Bianca Jagger, ha experimentado un resurgir en los últimos años en pasarelas y alfombras rojas. Diseñadores y casas de moda han recuperado el mono como una pieza clave de sus colecciones, y celebridades de todo el mundo lo han adoptado en sus looks. La apuesta de Libby, en este contexto, se inscribe en una tendencia más amplia que reivindica la comodidad sin renunciar a la estética.

El estilista, que ha sabido convertir la anécdota en narrativa, no se detiene aquí. Su misión, dice, es demostrar que el mono puede ser tan formal o tan casual como uno quiera, y que su silueta favorece a todo tipo de cuerpos. «Es una prenda democrática», sostiene, y anima a quienes aún dudan a darle una oportunidad. Con el respaldo de las redes sociales y la complicidad de las nuevas generaciones, el mono parece dispuesto a quedarse mucho tiempo en el armario.

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