La Semana de la Moda de Londres, que presenta las colecciones para la primavera de 2027, ha traído consigo una tendencia inesperada en el estilo de calle: el regreso del look preppy y de vuelta al colegio. A pesar de que las pasarelas mostraban propuestas para la temporada primavera-verano, los asistentes a los desfiles parecían tener el otoño en mente, y lo demostraron con conjuntos que evocaban los uniformes escolares y la estética académica.
Los clásicos preppy se han multiplicado a las puertas de cada desfile. Cárdigans de rombos, chalecos de punto, faldas plisadas, prendas de abrigo a cuadros, calcetines hasta la rodilla, mocasines, zapatos Mary Jane y camisas de rugby han sido algunos de los elementos más repetidos. Esta tendencia no se limita a un estilo uniforme, sino que ha dado pie a una amplia variedad de interpretaciones que van desde lo más pulcro y formal hasta lo más irreverente.
Lo interesante de este fenómeno es la capacidad de los asistentes para subvertir el estereotipo del estudiante aplicado. Junto a los conjuntos más tradicionales y bien cortados, propios de un internado, se han visto propuestas que incorporan elementos punk y bohemios. Botas de combate, dobladillos asimétricos, cadenas de cartera, sombreros Kangol, combinaciones de colores vivos, gorras de béisbol y cuero negro han entrado en juego, aportando un toque de rebeldía que evita que el look resulte demasiado empalagoso o infantil.
Esta mezcla de influencias refleja una temporada en la que la nostalgia por lo académico se cruza con la experimentación personal. La moda de calle en Londres se ha convertido así en un escaparate de cómo un mismo código de vestimenta puede adaptarse a personalidades muy distintas, manteniendo la esencia del estilo preppy pero añadiendo capas de significado y actitud.
La Semana de la Moda de Londres para la primavera de 2027 ha dejado claro que el estilo de vuelta al colegio no es solo una tendencia pasajera, sino una forma de expresión que permite jugar con la tradición y la transgresión. Los asistentes han demostrado que se puede ser elegante y a la vez llevar un toque de caos controlado, y que los armarios de los colegios más clásicos pueden ser una fuente inagotable de inspiración para el street style contemporáneo.