Wireva

La fórmula del armario otoñal: 90% estilo propio y 10% tendencia

La nueva temporada no exige renovar todo el armario. Pequeños ajustes, como cambiar mocasines por botas de cordones o mezclar metales, bastan para actualizar el look sin perder la identidad personal.

La llegada del otoño no obliga a renovar el armario de arriba abajo. La clave para actualizar el estilo esta temporada está en aplicar pequeños ajustes sobre una base clásica y personal: un 90% de estilo propio y un 10% de tendencia. Esa proporción, según los expertos en moda, permite que el look se sienta actual sin caer en la imitación literal de las pasarelas.

Entre los cambios más sencillos y efectivos que propone la nueva temporada figuran sustituir los mocasines por botas de cordones, mezclar metales en los accesorios o incorporar un punto grueso que aporte textura. Son gestos mínimos que transforman el conjunto sin necesidad de comprar un guardarropa completo. La idea es que la ropa acompañe a quien la lleva, y no al revés.

La estilista de celebridades Zerina Akers, conocida por su trabajo con Beyoncé, comparte esa filosofía. En una entrevista reciente, Akers asegura que el mejor consejo que da a sus clientas es no tomarse la moda demasiado en serio. «No estamos haciendo ciencia espacial ni curando el cáncer», afirma. Para ella, figuras como Rihanna o Doja Cat triunfan porque se ponen lo que les hace sentir bien, y el resto de la industria ha tenido que evolucionar en esa dirección.

Akers también subraya que vestir a alguien es un esfuerzo colaborativo. No se trata de imponer un disfraz, sino de encontrar un equilibrio entre lo que la persona pide y lo que el estilista propone. «Esa persona tiene que salir con confianza y sentirse bien», explica. Esa máxima se aplica igualmente al estilo propio: la comodidad y la seguridad son la base de cualquier look logrado.

Preguntada por la prenda imprescindible para este otoño, Akers no duda: un buen abrigo. «El abrigo te salva. La chaqueta es el vestido», sentencia. La pieza exterior se convierte así en el elemento central sobre el que construir el resto del conjunto, una idea que encaja con la propuesta de ajustes mínimos y prendas versátiles.

Otro de los errores más comunes a la hora de vestir para un evento importante es recargar el conjunto. Akers señala que a menudo se descuida el equilibrio: si el peinado o el maquillaje son protagonistas, conviene simplificar el resto. Todo debe compensarse para que el resultado no resulte forzado. Esa lección también sirve para el día a día, donde un solo detalle actualizado puede ser suficiente.

La estilista presta especial atención al cuello y el escote al vestir a sus clientas. Con figuras como Chaka Khan, opta por mantener el cuello largo y despejado, con pendientes largos y casi nunca collar. Ese gesto, aparentemente menor, cambia por completo la percepción del look. Es un ejemplo más de cómo un ajuste puntual —en este caso, prescindir de un accesorio— puede renovar una silueta sin necesidad de grandes inversiones.

De cara al futuro, Akers está centrada en el desarrollo de su propia colección junto a su primo, un proyecto que le ilusiona especialmente. También sigue de cerca la evolución de su amigo Sergio Hudson, cuyo trabajo con las mujeres y la confianza que genera en ellas considera un modelo a seguir. Para Akers, la moda debe ser un espacio de expresión personal, no una carrera por acumular tendencias.

La conclusión para esta temporada es clara: no hace falta un cambio radical. Basta con introducir un elemento que aporte actualidad —unas botas nuevas, un punto grueso, una mezcla inesperada de metales— sobre una base que ya funcione. Así, el armario otoñal se renueva sin perder la esencia de quien lo lleva, con la comodidad y la confianza como prioridades. La moda, al fin y al cabo, está para disfrutarla, no para complicarse.

Same event, other desks

Story file →