Hung Vanngo es una de las figuras más influyentes del maquillaje profesional. El artista neoyorquino firma la piel luminosa de Anne Hathaway y Selena Gomez, y ha trabajado con Jennifer Lawrence, Scarlett Johansson, Cindy Crawford o Halle Berry, además de firmar portadas para Vogue y Harper's Bazaar y campañas para Prada, Louis Vuitton y Ralph Lauren. En 2025 lanzó su propia línea de maquillaje, un proyecto que resume décadas de experiencia detrás de las cámaras.
Ahora, Vanngo forma parte del elenco de expertos de la nueva campaña de Sephora centrada en fundadores que son maquilladores profesionales, junto a nombres como Mary Phillips, Danessa Myricks y Patrick Ta. «Somos personas que comemos y respiramos maquillaje como muchas otras, pero tenemos la experiencia de todos los años que trabajamos con clientes y queremos acercar al consumidor productos increíbles que hemos aprendido a lo largo del tiempo», explica el maquillador sobre una iniciativa que consolida el papel de los artistas como voces autorizadas de la industria.
Más allá de los grandes lanzamientos, su rutina personal se apoya en una combinación de productos de precio contenido y tratamientos específicos. Entre sus imprescindibles están las brochas de Sephora Collection, cuyo precio oscila entre los 11 y los 36 euros, una opción que considera «muy asequible» sin renunciar a la calidad. Para combatir la hiperpigmentación, recurre a Cyspera, una crema de aclarado de 180 euros que ayuda a reducir la apariencia de manchas oscuras y que suele comprar en cantidad cuando encuentra alguna promoción.
En el capítulo de los caprichos, Vanngo no duda: el lujo cotidiano es darse un masaje. «Es bueno para consentirte y es una buena recompensa cuando trabajas duro», señala. También tiene un objeto de deseo para el hogar: la bicicleta de Equinox, pensada para hacer cardio mientras trabaja. Y confiesa una afición que define su estilo: colecciona gorras y compra nuevos modelos constantemente, desde piezas de cinco euros hasta otras de quinientos. Su uniforme habitual, camiseta de cuello redondo y gorra a juego, refleja esa coherencia cómoda que mantiene también frente al espejo.
Su consejo de belleza apunta directamente a la base de todo: encontrar una base de maquillaje versátil, que pueda usarse como corrector, aplicarse de forma ligera o con cobertura total. «La complexión es tan importante que la gente olvida que si tu piel se ve impecable, te vas a sentir muy bien», afirma. En esa línea, el producto que destaca es la base de su propia firma, Hung Vanngo Beauty Foundation, presentada como la culminación de todo lo aprendido en su carrera.
La trayectoria de Vanngo ilustra un fenómeno más amplio en la industria de la belleza: el de los maquilladores que dan el salto de los backstages a la creación de marcas propias y que ahora ocupan un lugar central en las campañas de grandes minoristas como Sephora. Su caso combina el prestigio de haber trabajado con algunas de las caras más reconocibles de Hollywood con una propuesta que reivindica tanto la excelencia profesional como la accesibilidad de herramientas cotidianas.