Estados Unidos está cambiando la forma en que selecciona, forma y promociona a sus diplomáticos. El Departamento de Estado ha ido retirando la diversidad, la equidad y la inclusión —DEI, o DEIA cuando se añade accesibilidad— como objetivo separado de la gestión de carrera y está colocando en primer plano el mérito individual, las competencias profesionales y la adecuación a las necesidades del Foreign Service.
La transformación empezó con una decisión política clara. El 19 de marzo de 2025, la Casa Blanca ordenó revisar los criterios de permanencia y promoción utilizados entre 2022 y 2025 y eliminar el Core Precept dedicado a Diversity, Equity, Inclusion, and Accessibility. La instrucción formaba parte del desmontaje más amplio de programas federales de DEI impulsado por la Administración de Donald Trump.
El cambio no quedó en una declaración. El manual financiero del Departamento de Estado registra la función de Diplomatic Security dedicada a DEI Operations como suspendida desde el 6 de marzo de 2025. Un año después, la reforma había avanzado hacia el punto de entrada al servicio diplomático.
La página oficial del Foreign Service Officer Test presenta hoy el proceso como una selección basada en el mérito. El examen incorpora lógica y razonamiento, deja atrás la sección de situational judgment y elimina los personal narrative essays. Las pruebas de conocimiento profesional e inglés se están vinculando de forma más directa con las tareas que un diplomático tendrá que desempeñar.
También cambia la formación inicial. En 2026, el Departamento de Estado anunció más peso para la historia de Estados Unidos, la teoría diplomática, la diplomacia económica, la competencia estratégica, la negociación, la oratoria y el liderazgo. La idea de la administración es que el nuevo funcionario pase menos tiempo en contenidos que considera burocráticos o ideológicos y más en herramientas para ejecutar la política exterior.
La promoción de quienes ya están dentro es el terreno más controvertido. El Departamento de Estado afirmó que un estudio interno identificó a 295 miembros del Foreign Service que habrían perdido oportunidades de ascenso en 2024 después de que la DEI se incorporara al proceso. La institución sostiene que está corrigiendo esas situaciones a partir del rendimiento previo. La cifra, sin embargo, procede del propio Departamento y la metodología completa del estudio no ha recibido la misma exposición pública que su conclusión.
La American Foreign Service Association discrepa de parte de la narrativa oficial. La organización apoya que vuelva a funcionar con fuerza el reclutamiento, pero recuerda que historia estadounidense, diplomacia y negociación ya formaban parte de la preparación profesional. También advierte de un riesgo clásico en cualquier servicio de carrera: que una reforma presentada como despolitización termine introduciendo criterios políticos distintos.
Hay una continuidad jurídica que ayuda a entender el cambio. El Foreign Affairs Manual ya exigía que nombramientos, destinos y ascensos se basaran en el mérito antes de esta reforma. Al mismo tiempo, sigue prohibiendo la discriminación por raza, religión, sexo, origen nacional, edad, discapacidad y otras categorías protegidas. Las obligaciones de Equal Employment Opportunity y la formación obligatoria contra discriminación y represalias tampoco han desaparecido.
Por eso, el giro no equivale a borrar la igualdad del sistema. Lo que cambia es la manera de organizarla: la administración quiere que la no discriminación funcione como una regla legal común y no como un objetivo DEI separado que pueda contar en la evaluación profesional. Sus críticos cuestionan si esa separación será realmente neutral o si reducirá herramientas destinadas a corregir barreras persistentes.
La respuesta llegará con los datos de los próximos años. El perfil de quienes superen el nuevo examen, la velocidad de los ascensos, la retención de especialistas y la diversidad de experiencia que llegue a los puestos superiores mostrarán hasta qué punto el Foreign Service ha cambiado. Para una institución que representa a Estados Unidos en todo el mundo, esa evolución terminará influyendo tanto en su cultura interna como en su manera de hacer diplomacia.