El lenguaje de las relaciones digitales se ha instalado en Recursos Humanos. Ya no hace falta una app de citas para hablar de ghosting: también ocurre cuando un reclutador deja de contestar después de varias entrevistas o cuando un candidato acepta una oferta y después desaparece. La generación Z es la más señalada en dos encuestas estadounidenses recientes, pero los datos cuentan una conversación rota en ambos sentidos.
NumberBarn preguntó en enero de 2025 a 1.510 personas de las 30 mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos por sus experiencias con el ghosting. El 41% de los participantes de la generación Z admitió haber ghosteado a un posible empleador durante la contratación o una entrevista. Entre millennials lo reconoció el 37%, frente al 26% de la generación X y el 22% de los baby boomers.
El dato no equivale a «41% desapareció después de aceptar una oferta». Incluye todo el proceso. El porcentaje del 54% que también circula procede de Resumeorg y mide otra cosa: de 1.115 responsables de contratación estadounidenses consultados en junio de 2025, el 54% dijo haber sido ghosteado por un candidato de la generación Z después de hacerle una oferta.
En otras palabras, el 54% habla de la experiencia de los reclutadores, no del comportamiento de todos los jóvenes. Algunos responsables contaron casos de candidatos que aceptaban y luego no terminaban el papeleo, no aparecían el primer día o dejaban de comunicarse tras empezar.
La conversación se vuelve más incómoda para las empresas cuando se mira el otro lado. En NumberBarn, el 61% de todos los encuestados dijo que un empleador potencial lo había ghosteado. El 35% reconoció haber hecho lo mismo a una empresa. Entre estos últimos, el 49% había recibido otra oferta y el 28% había perdido el interés en el puesto.
La dinámica se parece mucho a otras plataformas digitales: muchas opciones abiertas, poca certeza sobre cuál llegará a algo y un coste casi nulo por dejar de responder. Business Insider ha retratado a jóvenes candidatos que envían cientos de solicitudes y pueden completar varias rondas sin obtener una respuesta final. Con esa experiencia, cada proceso se siente menos como una relación y más como una pestaña abierta.
Decir que el negocio «enseñó» a la generación Z a desaparecer es una interpretación, no una conclusión demostrada. Sin embargo, la comunicación sí aparece como una variable relevante. En una encuesta de Indeed de 2023, el 54% de los empleadores estadounidenses pensaba que más transparencia y mejor comunicación podían reducir el ghosting, y el 43% señalaba procesos de selección más breves.
Los candidatos añadían otra capa: mejor sueldo, rangos salariales claros y mejores beneficios. La conversación no se arregla únicamente con mensajes si la oferta no compite.
Aun así, el gesto básico importa. Una empresa que dice «hemos elegido a otra persona» y un candidato que escribe «acepté otro puesto» cierran el círculo. En una época de chats infinitos y procesos automatizados, esa pequeña respuesta puede ser la diferencia entre una experiencia frustrante y una relación profesional que quizá vuelva a cruzarse más adelante.