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Cómo cambió Musk de crítico de Trump a financiador, rival y socio otra vez

La transformación política de Musk se entiende siguiendo su relación con Trump: de 2016 a 2026 pasó de la distancia liberal a convertirse en una pieza financiera de la derecha estadounidense.

Трамп и Маск восстановили отношения после конфликта, который казался окончательным

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Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

Pocas relaciones permiten observar tan claramente la transformación política de Elon Musk como la que mantiene con Donald Trump. En 2016 era un empresario que rechazaba el carácter del candidato republicano. En 2023 todavía daba una gran plataforma a Ron DeSantis para desafiarlo. En 2024 se convirtió en uno de sus principales financiadores. En 2025 llegó a trabajar como asesor en la Casa Blanca, rompió con el presidente y anunció una nueva fuerza política. En 2026 ha vuelto al ecosistema republicano.

El primer cambio fue de oposición a acceso. Musk dijo antes de las elecciones de 2016 que Trump no era la persona adecuada para la presidencia. Tras la victoria entró en consejos empresariales de la administración porque creía que podía influir desde dentro. En 2017 abandonó ese papel por la salida estadounidense del Acuerdo de París sobre el clima.

El segundo cambio fue de distancia a simpatía. En 2020, Trump elogió a Musk y respaldó su disputa con las autoridades de California por la reapertura de la fábrica de Tesla durante la pandemia. Pero la convergencia no se consolidó. En 2022 volvieron los ataques y Musk pidió que Trump dejara la política.

El tercer cambio fue decisivo. Después del intento de asesinato contra Trump en julio de 2024, Musk lo respaldó públicamente. Una conversación de dos horas en X acercó sus agendas: Musk planteó una comisión para reducir el gasto público. En octubre apareció en el escenario de un mitin. Su apoyo financiero alcanzó al menos unos 250 millones de dólares para Trump y proyectos republicanos relacionados.

Con la victoria electoral, la transformación llegó al Estado. Trump vinculó a Musk con DOGE, y el empresario se convirtió en asesor principal de la Casa Blanca y rostro de los recortes. Formalmente, una declaración del Gobierno ante un tribunal precisó que Musk no dirigía el U.S. DOGE Service ni tenía autoridad independiente para decidir políticas públicas. Aun así, su influencia pública fue enorme.

En marzo de 2025, Trump ofreció una de las imágenes más claras de la nueva alianza al exhibir vehículos Tesla en la Casa Blanca y anunciar que compraría uno. Pero el cuarto cambio llegó inmediatamente después de la salida de Musk del servicio gubernamental intensivo. El empresario se enfrentó a Trump por el gran proyecto fiscal y de gasto.

La discusión pasó de política económica a guerra personal. Trump amenazó con cortar contratos y subsidios de las empresas de Musk. Musk apoyó una llamada a la destitución, amenazó brevemente con retirar Dragon y publicó una afirmación no probada sobre Trump y documentos relacionados con Jeffrey Epstein. La eliminó posteriormente y reconoció que algunos mensajes habían ido demasiado lejos.

En julio, Musk anunció el America Party. Parecía el quinto cambio: de aliado republicano a constructor de una alternativa. Sin embargo, ese proyecto no se convirtió en una organización nacional capaz de sustituir su relación con el Partido Republicano. En otoño comenzaron gestos de deshielo. En enero de 2026, Musk ya había donado otros 10 millones de dólares a los principales vehículos electorales republicanos del Congreso.

La fase actual no significa volver a 2024. En mayo, Musk viajó con Trump a Pekín y comunicó su disposición a ayudar en las elecciones de medio mandato. Su America PAC prepara ahora al menos 100 millones de dólares para movilizar votantes. Trump y Musk hablan aproximadamente una vez al mes, según The Wall Street Journal.

Al mismo tiempo, Musk afirma que se metió demasiado en política y que debería haber dedicado más tiempo a sus empresas. Esa aparente contradicción resume su transformación: puede reducir su presencia diaria en Washington sin renunciar al poder político que le dan su dinero, sus compañías y X. La relación con Trump ya no es solo una amistad cambiante. Es el indicador más visible de cómo Musk ha pasado de empresario políticamente heterodoxo a actor estructural de la derecha estadounidense.

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