Las grandes transformaciones tecnológicas suelen tener dos momentos. Primero llega la decisión: una empresa o un Estado determina que una plataforma ya no encaja con sus objetivos. Después llega la parte más lenta: trasladar los datos, las reglas y el trabajo cotidiano a otra plataforma. Ucrania está entrando de lleno en esa segunda fase con 1C y BAS.
En 2026, varias ofertas de empleo siguen mostrando la huella de estos sistemas. La unidad militar A5118 buscó un contable con conocimientos de 1C, 1C Accounting y BAS. La unidad A4640 pidió experiencia similar para dirigir un grupo de contabilidad y reporting. Un centro territorial de reclutamiento de la región de Kyiv también mencionó 1C como una competencia útil.
Estas vacantes no demuestran que toda la infraestructura de defensa utilice el mismo software. Son indicadores de transición. Una organización puede necesitar especialistas para mantener un sistema mientras lo reemplaza, recuperar datos antiguos o trabajar con procesos que todavía no han sido migrados. Lo importante es que el conocimiento sigue formando parte del mercado laboral.
Diia, símbolo de la transformación digital ucraniana, ofrece otro indicador. Su equipo financiero y económico publicó el 25 de junio una vacante que exigía un manejo avanzado de 1C, BAS o programas similares. No es una descripción del stack de la app. La organización tiene equipos separados para mobile, infraestructura, API, sistemas y seguridad. La señal corresponde al back office financiero.
La transformación se complica porque un ERP no es una capa aislada. Organiza cómo se registran pagos, salarios, inventarios, proveedores y obligaciones fiscales. El dato histórico queda unido a reglas que a veces han sido personalizadas durante años. Migrar requiere decidir qué conservar, limpiar errores acumulados y demostrar que el nuevo sistema produce resultados correctos.
Mientras esa migración avanza, la política ya ha cambiado. El SSSCIP ucraniano menciona 1C y BAS en su guía sobre software prohibido y vincula su inclusión al titular de derechos sancionado 1C LLC. La autoridad aclara que la lista es un instrumento de sanciones y no una evaluación técnica universal de vulnerabilidad.
Para los sistemas que procesan recursos informativos estatales, datos oficiales, secretos de Estado o infraestructura crítica, la restricción es directa. Tampoco desaparece porque una instalación esté desconectada de internet. Los componentes prohibidos pueden impedir la autorización de seguridad o provocar medidas de sustitución.
El 17 de julio, el listado creció de 1.079 a 1.341 posiciones. Esto transforma una política centrada en marcas conocidas en una disciplina de gestión de dependencias. Cada organización necesita saber qué productos tiene, quién posee sus derechos y qué procesos se verían afectados si uno cambia de estatus.
La fase económica empezó a tomar forma el 28 de julio. IT Ukraine y la GIZ alemana anunciaron una nueva convocatoria de vales para micro y pequeñas empresas que sustituyan 1C/BAS por ERP modernos. El dinero público o de cooperación reduce el coste inicial de una transformación cuyo beneficio también es nacional.
La formación es otro cuello de botella. Miles de contables y responsables financieros han construido su experiencia alrededor de flujos conocidos. Cambiar de herramienta implica cambiar hábitos y, a veces, rediseñar procesos. Por eso una política de sustitución necesita cursos, documentación, consultores e integradores, no solo una lista de productos permitidos y prohibidos.
El material inicial también vinculaba Fire Point con 1C/BAS. MAIR confirmó la identidad y actividad de la empresa de defense tech, pero no encontró una prueba independiente en las vacantes públicas examinadas. La atribución queda sin verificar y no debe transformarse en titular factual.
La evolución real se puede medir de otra manera. Primero, cuántas organizaciones identifican su dependencia. Después, cuántas tienen presupuesto y plan. Finalmente, cuántas han migrado datos y procesos de forma verificable. Ucrania ya ha avanzado en la primera decisión estratégica. El reto de 2026 es convertir esa decisión en miles de proyectos concretos de sustitución.