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Nueva Zelanda cambia de estrategia mientras un solo gato arrasa una reintroducción

El caso de «Nine Lives» coincide con un giro nacional: los gatos asilvestrados ya forman parte de Predator Free 2050 y el país intenta pasar del control local a la eliminación sostenida.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

Durante años, Nueva Zelanda trató a los gatos asilvestrados como un problema que debía gestionarse en proyectos locales. La historia del gato «Nine Lives» en la península de Purerua muestra por qué esa lógica está cambiando. Un solo depredador fue capaz de destruir gran parte de dos grupos de pāteke reintroducidos mientras esquivaba trampas durante cerca de tres años.

Pest Free Purerua liberó 20 pāteke en 2023. El equipo consideraba que la presión de los gatos ferales estaba bajo control, pero en una semana apareció el primer ave muerta. Las cámaras señalaron a un gran gato gris atigrado. Después, según el proyecto, ese mismo animal mató a otros 15 pájaros.

La respuesta fue aumentar la vigilancia y el trampeo. Se capturaron otros gatos, pero «Nine Lives» siguió apareciendo de forma errática. No mantenía horarios ni rutas constantes: podía ser visto de día o de noche y desaparecer durante meses. En 2024 se intentó una segunda liberación de 20 pāteke. El mismo gato regresó y se le atribuyeron otras 15 muertes.

The Guardian calcula que el balance total equivale a decenas de pāteke, alrededor del 1% de la población. El Departamento de Conservación estimaba en 2022 entre 2.000 y 2.500 ejemplares salvajes. El pāteke es endémico de Nueva Zelanda y el ave acuática más rara de la parte continental del país. Su recuperación depende de la cría, la restauración de hábitats y, de manera crucial, del control de depredadores introducidos.

Mientras Purerua luchaba con un gato, la política nacional empezó a transformarse. En noviembre de 2025, el gobierno anunció que los gatos asilvestrados se incorporarían a las especies objetivo de Predator Free 2050. La consulta pública había recibido cerca de 3.400 aportaciones y más del 90% respaldaba una mejor gestión. Los gatos domésticos quedaron expresamente excluidos.

En marzo de 2026, el gobierno presentó la siguiente fase de Predator Free 2050 como una transición desde proyectos aislados hacia una eliminación de depredadores a mayor escala. En ese momento decía que existían más de 9.000 proyectos comunitarios de trampeo y 20 programas de gran escala. El objetivo es combinar coordinación, nuevas herramientas y continuidad.

El caso de «Nine Lives» encaja exactamente en ese cambio. La supresión parcial de gatos no fue suficiente mientras un individuo excepcional permaneció en el terreno. El problema no era solo cuántos depredadores había, sino si quedaba alguno capaz de encontrar repetidamente a una pequeña población recién liberada.

La captura llegó el 30 de julio. El gato había visitado una cantera tres noches consecutivas. Los tramperos usaron salmón, pollo frito y conejo, y una cámara avisó cuando entró en una jaula. Tras identificarlo, lo abatieron de forma considerada humanitaria. Su cuerpo iba a ser examinado y disecado para educación.

Purerua estudia ahora una nueva liberación de pāteke. Si funciona, será un ejemplo de cómo la gestión puede pasar de contener un problema a cambiar las condiciones ecológicas. Si falla, obligará a revisar de nuevo la estrategia. La transformación importante no es la muerte de un gato famoso, sino la capacidad de impedir que el siguiente depredador vuelva a producir el mismo resultado.

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