El alcalde de Londres, Sadiq Khan, ha salido en defensa del acuerdo entre la catedral de San Pablo y la discoteca Fabric para acoger conciertos de música contemporánea durante los próximos cuatro años. La colaboración, anunciada la semana pasada, convierte al club londinense en «socio exclusivo para eventos de música contemporánea desde 2026 hasta 2030», según informó Fabric.
Khan reaccionó al anuncio con un mensaje en X en el que mostró su respaldo sin reservas: «Fabric. Catedral de San Pablo. Nombra un dúo más icónico». El alcalde añadió que unir a estas dos instituciones «creará una experiencia única, combinando música de primer nivel con uno de nuestros monumentos más especiales».
La alianza no ha estado exenta de polémica. Antes de que se hiciera público el acuerdo, la catedral ya había acogido dos eventos: un concierto de RY X en 2024 y una actuación íntima de Patti Smith en 2025. Fabric destacó que ambas citas «nos mostraron lo que puede suceder cuando la música contemporánea se sitúa en un espacio con un sentido tan profundo de la historia, la arquitectura y la atmósfera». La discoteca subrayó que el nuevo acuerdo permitirá explorar esa relación durante un periodo mucho más largo.
El club ha adelantado que el acuerdo dará lugar a espectáculos de un «amplio abanico de artistas del panorama musical contemporáneo», cada uno diseñado específicamente para el recinto, donde «la acústica, la arquitectura y la atmósfera única formarán parte importante de cada actuación». El cofundador de Fabric, Cameron Leslie, lo describió como una forma de «unir a las personas a través de la música y crear experiencias que permanezcan en la memoria».
Sin embargo, la iniciativa ha dividido a la opinión pública. Peregrine Hood, pariente del vicealmirante Lord Horatio Nelson y presidente de la Nelson Society, calificó la medida de «insulto» a la memoria del comandante naval británico. «Nelson provenía de una familia profundamente arraigada en la Iglesia, y quizá este mal uso de un lugar sagrado le habría causado una inquietud aún mayor que la perspectiva de bailar sobre su tumba», declaró Hood. «¿Ya no hay nada sagrado? Qué triste reflejo de dónde se encuentran hoy la integridad espiritual y el cristianismo. Que la catedral de San Pablo se posicione de esta manera es profundamente deprimente», añadió.
El obispo estadounidense Robert Barron también expresó su rechazo en X, donde escribió que celebrar «raves» en la nave de «uno de los espacios más sagrados del mundo cristiano es, lamento decirlo, otra señal de nuestra lamentable rendición al secularismo ideológico».
El primer evento de la programación está previsto para el 29 de octubre, y los detalles se darán a conocer más adelante. La catedral de San Pablo, uno de los edificios más emblemáticos de Londres, se suma así a una tendencia creciente de espacios religiosos que abren sus puertas a propuestas culturales contemporáneas, aunque en este caso la polémica ha alcanzado una dimensión pública notable por la implicación del alcalde y las reacciones de figuras religiosas.