El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha reaparecido este jueves en televisión para negar cualquier implicación en la creación de sociedades opacas en paraísos fiscales y ha aprovechado para lanzar un dardo a su antecesor, Felipe González. En una entrevista en TVE, Zapatero afirmó no saber qué es una offshore y sugirió que González podría tener más conocimiento sobre el tema: «Él quizá sabrá de eso, yo desde luego no sé, nunca he mirado lo que es una offshore, efectivamente no puedo hacer una offshore». Estas declaraciones se producen después de que González cuestionara la capacidad de Zapatero para constituir una sociedad de este tipo.
El exlíder socialista ha insistido en que le ampara «la presunción de inocencia, procesal y extraprocesal» y ha lamentado que «se ha filtrado tanto» que existe «mucho juicio paralelo» en torno a su caso. Zapatero ha rechazado tajantemente las acusaciones del juez instructor, que señala que dio directrices para la creación de una sociedad en un paraíso fiscal. «En el auto de imputación dice que daba directrices para crear una offshore, absolutamente incierto, es un elemento importante de la investigación», ha subrayado.
Uno de los puntos clave de la comparecencia ha sido el presunto rescate de la aerolínea Plus Ultra, gestionado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Zapatero ha sido contundente al negar cualquier intervención: «No participé en absoluto del rescate de Plus Ultra, con nadie hablé, no influí, ni en el Gobierno, ni la SEPI». El expresidente ha añadido que «no supe en ningún momento que se iba a rescatar» la aerolínea, desmintiendo así las afirmaciones de su amigo Julito Martínez, quien había señalado lo contrario. «Cada imputado tiene su estrategia de defensa», ha dicho Zapatero, evitando entrar en polémicas directas.
En relación con el hallazgo de un lote de joyas incautadas por la Policía, valorado en 1,3 millones de euros según el perito oficial, Zapatero ha explicado que se trata de «un regalo de cortesía» recibido hace años y ha negado cualquier intención patrimonial. «No tenían uso ni destino, ni hemos pensado en ello», ha afirmado, añadiendo que «no tenían afán patrimonial». El expresidente ha confesado que la situación le genera «una alergia profunda» y ha evitado precisar el origen geográfico del obsequio: «No voy a decir el país, lo diré ante el juez», ha señalado, consciente de que se mueve entre «el dilema de explicación pública y derecho a la defensa».
Zapatero también ha defendido a sus hijas, mencionadas en la causa, asegurando que «han hecho su trabajo, quedará acreditado». Ha pedido «prudencia general» y ha subrayado que ha intentado «ser muy respetuoso con la justicia». Además, ha denunciado la filtración de sus agendas y conversaciones privadas por WhatsApp, incluyendo temas personales como el estado de salud de su padre. «No recuerdo que a ningún investigado le hayan filtrado su agenda entera para que haya especulaciones», ha remachado, reivindicando el derecho a la privacidad «en todo proceso penal».
El expresidente ha cerrado su comparecencia recordando que quien acusa «tiene que probarlo» y ha admitido que el caso «va para largo» y que debe «graduar» sus explicaciones. Ha pedido a sus amigos que «no hagan un acto de fe» y que entiendan las aclaraciones que ha trasladado en la entrevista. La investigación judicial continúa su curso, mientras Zapatero mantiene su defensa basada en la presunción de inocencia y la falta de pruebas sólidas en su contra.